“Nuestro equipo de abogados está a disposición de cada uno de los afiliados que están sufriendo este hostigamiento. Vamos a defender nuestro derecho a participar de las internas del Partido Justicialista, nuestro derecho a ser candidatos. Aunque por orden de Cristina Fernández de Kirchner nos hayan suspendido, esto está fuera de todo el andamiaje jurídico y legal que nos ampara para poder participar”, afirmó.

Moisés cuestionó el proceso interno del PJ, al que calificó como irregular desde su inicio. “Esta elección estuvo mal parida desde un principio. Fue un capricho de Cristina ir a una interna nacional para democratizar el partido. ¿Cómo terminó la historia? Por vía judicial le bajaron la lista al compañero Quintela y decidió quedarse con el PJ a dedo”, señaló.

La senadora remarcó que su aspiración siempre fue que el peronismo vuelva a gobernar Jujuy. “Lamentablemente, los interventores una vez más armaron listas a dedo desde Buenos Aires. No quieren ver al peronismo movilizado ni una renovación de dirigentes. Pretenden que Cristina decida quién es y quién no es peronista”, expresó.

Desde el Senado, Moisés destacó su compromiso con la provincia: “Siempre trabajé por los jujeños y las jujeñas. Aunque algunas decisiones puedan ser controversiales, tengan la seguridad de que jamás me pondré de rodillas delante de nadie. Esto no va a terminar acá, va a terminar en la justicia, porque no voy a parar hasta que todos los derechos de los peronistas de Jujuy sean tutelados”.

También cuestionó a La Cámpora, conducida por Máximo Kirchner, por criticar a quienes participaron en otros frentes electorales. “Nos dicen que nos echan por haber sido candidatos con otros espacios, pero si ellos mismos arman listas cerradas con los interventores, poniendo a sus amigos y cerrándonos las puertas, claramente nos obligan a buscar otras herramientas electorales. No es nuestra culpa salir por afuera, es responsabilidad de los interventores, de Leila Chaher y de Guillermo Snopek, que se armaron listas de candidatos ellos solos”, sostuvo.

Moisés recordó que el propio Snopek fue candidato por fuera del PJ en 2019 y 2023. “En 2019 fue responsable de que no pudiéramos recuperar el gobierno provincial y de que perdiéramos la mayoría de las intendencias. En 2023 volvió a presentarse, pese a la incompatibilidad constitucional por ser cuñado de Gerardo Morales. Finalmente fue candidato a convencional constituyente, pero no logró obtener representación”, apuntó.

La senadora calificó de “hipocresía y cobardía” la actitud de quienes impulsaron las suspensiones. “No quieren competir en una interna. Leila, acordate que en 2017 fuiste la primera en irte del PJ, cuando te sumaste a Unidad Ciudadana, un espacio creado para destruir al peronismo”, agregó.

Finalmente, Moisés subrayó que entre los suspendidos figuran intendentes, concejales y diputados provinciales en ejercicio. “Inventaron suspendernos a todos, pero veremos cómo termina esta historia. Les garantizo a los jujeños y jujeñas que vamos a seguir trabajando por los intereses de nuestra provincia y que vamos a luchar para que se abra el Partido Justicialista, respetando el derecho de cada afiliado a ser candidato y participar en elecciones internas”, concluyó.

El espejo roto

La senadora nacional Carolina Moisés parece querer aprovechar a full la lógica de consumo rápido y fragmentado de las noticias, que muchas veces perjudica la comprensión de los hechos. Tal vez por eso insiste en pintar un escenario que contrasta con sus propias decisiones pasadas.

Hoy denuncia el “capricho de los interventores” (Gustavo Menéndez y Anibal Fernández) del Partido Justicialista, pero fue ella quien los trajo a Jujuy para desplazar al entonces presidente del PJ, Rubén Armando Rivarola por haber acompañado la Reforma Constitucional, a quien ahora defiende con firmeza. En aquel momento, los interventores eran funcionales a sus objetivos y sus acciones estaban plenamente respaldadas.

También habla de la falta de “renovación de dirigentes”, aunque la realidad muestra que muchos de los suspendidos que hoy dice defender fueron en el pasado objeto de sus críticas, acusados de perpetuarse en cargos y de construir verdaderas dinastías familiares dentro del partido. Ahora, junto a ellos, ¿pueden representar realmente la renovación que reclama?

En este contexto, no alcanza con reducir a simples “decisiones controversiales” su voto a iniciativas como el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) y el presupuesto 2026, señalado por su carácter desfinanciador. Lo llamativo es que, mientras acusa a la ciudadanía de “no comprender”, fue ella misma quien acompañó con su voto políticas que profundizan la crisis social y económica. 

La contradicción es brutal. En definitiva, Moisés no enfrenta un problema de comunicación, sino de coherencia. Su discurso se acomoda según la conveniencia del momento, revelando un doble discurso político que erosiona la confianza y desnuda la distancia entre lo que dice y lo que hace.

Las declaraciones de Moisés parecen más un intento de reposicionamiento político que una defensa genuina de los derechos de los afiliados. Su discurso cambia según la coyuntura: ayer los interventores eran aliados, hoy son enemigos; ayer criticaba a los dirigentes eternos, hoy se abraza a ellos como símbolo de resistencia.

En definitiva, más que una defensa del peronismo jujeño, lo que se observa es una estrategia de supervivencia política. Y en tiempos de crisis, la gente no busca discursos acomodaticios, sino coherencia y compromiso real con sus necesidades.