Referentes de este espacio señalaron que la discusión no es nueva y que remite a momentos críticos de la economía argentina. Recordaron que durante la crisis de 2001 se intentó instalar la soja como reemplazo de la carne vacuna en un país históricamente productor de trigo, maíz y ganado. “En el país de las vacas, hoy se vuelve a hablar de reemplazos forzados”, expresaron.

Las críticas hacia Bedia se centraron en que “omite que las carnes de mayor calidad —como las que integran la cuota Hilton— se exportan a Europa”, lo que reduce la disponibilidad interna y contribuye al aumento de precios.

El consumo de carne vacuna en Argentina se encuentra entre los niveles más bajos de las últimas dos décadas, en un escenario donde la canasta básica continúa en alza y los salarios pierden capacidad de compra, señalaron desde el espacio.

Identidad gastronómica y desigualdad estructural

En Jujuy, el debate tomó un matiz particular. Desde Patria Grande señalaron que la senadora “habla en nombre de la identidad gastronómica provincial sin reconocer que el consumo de carne de burro en algunos territorios surgió históricamente por la falta de acceso a otras proteínas”.

Remarcaron que en zonas rurales y periurbanas persisten problemas estructurales como la falta de agua, conectividad, electricidad o gas, lo que condiciona las posibilidades de alimentación. “Presentar el consumo de burro como una elección cultural desconoce la realidad de la inseguridad alimentaria”, indicaron.

También vincularon la discusión con decisiones del gobierno nacional. Señalaron que, mientras en campaña se advertía que sin su triunfo “la población terminaría comiendo polenta”, hoy se observa el desmantelamiento de comedores comunitarios, conflictos por el acceso a la tierra productiva y medidas que afectan el uso del agua y del suelo.

Para Patria Grande en toda crisis económica los sectores populares modifican su dieta por necesidad, no por elección. “Cuando un gobierno condiciona qué puede comer la población, se vulnera el derecho humano básico a la alimentación”, afirmaron.

Un debate que vuelve en tiempos de crisis

La polémica en torno a las declaraciones de Bedia reabrió una discusión más amplia sobre el acceso a alimentos nutritivos, la desigualdad y el rol del Estado en garantizar derechos básicos. En un país donde la pobreza crece y los precios de los alimentos superan al promedio general, el debate sobre qué se come —y quién puede elegirlo— vuelve a ocupar el centro de la escena pública.