Un proceso electoral viciado

El camino hacia la normalización del partido se encuentra marcado por postergaciones sucesivas y fuertes diferencias entre las dos listas habilitadas:

Por un lado “Generación Valiente”, encabezada por la senadora Carolina Moisés. Por el otro lado la “Celeste y Blanco – Primero la Patria”, con referentes como Leila Chaher y el diputado nacional Guillermo Snopek.

La renuncia de dirigentes de localidades como Libertador General San Martín, San Antonio, Purmamarca, San Salvador de Jujuy, Perico y Tilcara responde al malestar por el voto afirmativo de Carolina Moisés en proyectos nacionales y provinciales que, según los militantes críticos del espacio, contradicen los principios justicialistas.

En conferencia de prensa, el dirigente capitalino Carlos Ordoñez explicó:

“La renuncia es por discrepancia ante la actuación política de la Senadora, que no está dentro de los cánones que el peronismo ha inculcado y defendido. Alrededor de 25 dirigentes decidieron dar un paso al costado. Esto tiende a dejar liberado el camino para que los interventores puedan actuar y se pueda normalizar el PJ”.

Ordoñez también subrayó la necesidad de reconstruir la credibilidad del partido:

“Es necesario volver a ser un partido creíble, con visión de poder que plantee alternativas ciertas para reconstruir esta tierra arrasada que nos deja el gobierno nacional y provincial”.

El rol de los interventores

Los interventores designados en 2023, Aníbal Fernández y Gustavo Menéndez, fijaron en noviembre pasado la nueva fecha de los comicios internos para el 15 de febrero de 2026, tras dos postergaciones previas (marzo y noviembre de 2025).

El cronograma electoral sigue vigente:

  • 23 de enero: venció el plazo para presentar modelos de boletas.
  • 26 de enero: fecha límite para su aprobación.
  • 4 de febrero: cierre definitivo para la presentación de boletas.

De esta manera las renuncias obligan a la Junta Electoral y a los interventores a definir si habrá reemplazos de candidatos o si el proceso deberá retroceder a foja cero. Todo esto ocurre en pleno carnaval jujeño, lo que añade un condimento social y cultural a una interna que promete ser decisiva para el futuro del justicialismo provincial.