Morales enmarcó la situación en “una complejidad social extrema que golpea a la juventud” y señaló que la escuela se ha convertido en “el último refugio” donde se expresa el malestar derivado de la crisis económica y social. En ese contexto, cuestionó que el Ministerio de Educación haya normalizado la presencia policial en los establecimientos.
“La respuesta policial es una falsa solución. Criminalizar a menores y a sus familias no es cuidar, es disciplinar”, afirmó. También denunció que el Gobierno intenta “convertir el miedo en método pedagógico”, mientras desfinancia áreas clave: “Es más barato mandar un patrullero que invertir en salud mental” destacó.
Según la diputada, la provincia cuenta con solo 103 profesionales para atender más de 700 escuelas, cifra que consideró insuficiente para abordar situaciones de conflicto, prevención y acompañamiento emocional. Además, criticó que se responsabilice a docentes y se los coloque en un rol de “informantes” de la policía.
Morales recordó el caso de Wara Puca, la docente fallecida en una escuela de Alto Comedero, y cuestionó que el Estado “solo responda con más persecución y sanciones” ante hechos que exponen la precariedad del sistema educativo.
Además, la legisladora respaldó la postura del CEDEMS, que propone fortalecer equipos interdisciplinarios y garantizar abordajes integrales. En ese sentido, reclamó que la Legislatura trate el proyecto presentado por el gremio para ampliar los equipos de salud mental en las escuelas.
“Exigimos el cese de las notificaciones a estudiantes y sus familias, y que se retire la presencia policial. La convivencia se construye con presupuesto, no con patrulleros”, sostuvo Morales, quien llamó a defender la escuela como espacio de cuidado, escucha y derechos.
La diputada cerró su intervención planteando que la salida a la crisis educativa requiere “más pedagogía del cuidado y de la autoorganización, y menos pedagogía del garrote”.
