Desde hace un tiempo —y con mayor fuerza a partir del último fin de semana— circula la versión de que Noemí Isasmendi evalúa apartarse del espacio que la llevó a ocupar su banca. Se trata del sector referenciado en Leila Chaher, designada por la intervención del PJ Nacional para “conducir”, en los hechos, al justicialismo provincial.
Si esta situación se confirma —ya sea por los propios protagonistas, Isasmendi o Rivarola, o de manera oficial por la Legislatura provincial— marcaría un quiebre en la estrategia del kirchnerismo en Jujuy. La referencia a la Legislatura se debe a que Isasmendi participó en una presentación formal solicitando la conformación de un nuevo bloque denominado Compromiso con Jujuy, junto al diputado Juan Manuel Soler (referenciado en el espacio de Snopek). Este nuevo espacio buscaba diferenciarse del bloque del “Partido Justicialista”, conducido en la Legislatura por Rivarola.
Fuentes de primera línea aseguran que la intención de conformar el nuevo bloque habría quedado trunca, ya que finalmente Isasmendi se habría inclinado por permanecer en el Bloque Justicialista liderado por Rubén Armando Rivarola ex presidente del Partido Justicialista a quien el PJ Nacional intervino por su acompañamiento a la Reforma Constitucional y la “sana convivencia” con el gobierno provincial.
De confirmarse, este movimiento podría fortalecer la posición de Rivarola y, al mismo tiempo, debilitar a la línea oficial del PJ que intentaban sostener Leila Chaher y Snopek junto con la intervención del Partido Justicialista.
Crónica de una ruptura
La ausencia de Noemí Isasmendi en la reunión del PJ del lunes habría encendido las alarmas entre sus compañeros. Más tarde, la diputada le habría comunicado su decisión a Leila Chaher, quien le habría solicitado devolver la banca a La Cámpora.
Según trascendidos, Isasmendi habría respondido que, en caso de renunciar, quien debería asumir en su lugar también estaría alineada con Rubén Rivarola, lo que podría consolidar aún más la influencia del caudillo justicialista.
Lo cierto es que, por estas horas, este culebrón político —tan característico del peronismo— “estaría en pleno desarrollo”, según aseguraron fuentes consultadas.
En los pasillos de la Legislatura circulan versiones sobre posibles acuerdos vinculados a cargos institucionales y judiciales que se habrían utilizado como moneda de cambio para el nuevo alineamiento. Pero lo cierto es que, de confirmarse la decisión de Isasmendi, quedaría en evidencia la fragilidad del armado peronista en Jujuy y la dificultad del kirchnerismo para sostener una alternativa política cohesionada.
El revuelo ya está instalado: afirmaciones, desmentidas, desconfianza y desazón, especialmente en la militancia peronista, que a estas alturas se encuentra francamente confundida por las extrañas alianzas que se están gestando —y no solo en este sector—. “El traidor no cambia, solo espera su momento”, señaló con nostalgia un viejo peronista, citando al general.
Hilando fino, podría decirse que la falta de una estructura sólida y de un proyecto político consistente habría derivado en que migren hacia liderazgos más consolidados. Isasmendi no sería la primera ni la última en hacerlo, inclinándose hacia figuras como Rubén Rivarola, quien cuenta con recursos, vínculos y capacidad de maniobra para propiciar y capitalizar estas fracturas.
En definitiva, la eventual salida de Isasmendi de La Cámpora y su incorporación al bloque de Rivarola podría debilitar a Chaher y a su sector, y confirma la dificultad del peronismo/kirchnerismo para presentarse como una alternativa seria en Jujuy, dejando el terreno fértil, otra vez, para caudillos con mayor poder territorial.
