Salud: Manzur y el futuro incierto del ISJ
El nuevo ministro de Salud, José Manzur, llega con un antecedente polémico: su paso por la presidencia del Instituto de Seguros de Jujuy (ISJ), designado en su momento por Morales. El organismo fue uno de los más cuestionados durante la gestión radical, señalado como una “caja negra” que acumula déficit y que enfrenta constantes denuncias por incumplimientos con los profesionales de la salud y los afiliados.
Ahora, José Manzur tendrá bajo su responsabilidad todo el sistema sanitario provincial en un escenario atravesado por la creciente demanda social y el ajuste nacional. El desafío es enorme: deberá conducir una estructura debilitada, marcada por déficits y denuncias, y al mismo tiempo dar respuestas concretas a las necesidades urgentes de la población jujeña que reclama un sistema de salud más eficiente y accesible.
Educación: Teseira, un “premio consuelo” político
En el Ministerio de Educación asumió Daniela Teseira, quien hace menos de un mes había jurado como concejal en San Pedro bajo la gestión de Julio Bravo, uno de los intendentes más sólidos del oficialismo. En los pasillos políticos se comenta que su nombramiento responde a un acuerdo interno: un verdadero “premio consuelo” para Bravo, que aspiraba a un cargo en la Corte Suprema provincial y terminó recibiendo esta cuota de poder en el gabinete.
La nueva ministra deberá enfrentar un escenario crítico: la derogación del artículo de la Ley de Financiamiento Educativo que garantizaba un piso del 6% del PBI y un Presupuesto 2026 que proyecta una caída real del 47,7% respecto a 2023. El ajuste golpea de lleno a las universidades nacionales, la educación técnico profesional, los vouchers y el área de ciencia y tecnología.
En este contexto, el desafío central será sostener la educación pública con menos recursos y mayor presión social, en un sistema ya debilitado por años de recortes. Aunque Teseira promete “revalorizar el rol docente”, evitó referirse a la crítica situación económica del sector. Se dice que su verdadera prueba será ganar la confianza de un cuerpo docente fragmentado y debilitado, especialmente en los niveles inicial y primario, tras el desmantelamiento de la histórica ADEP, que dejó a miles de maestros sin representación efectiva.
Ambiente: Álvarez y las deudas de GIRSU
En el Ministerio de Ambiente asumió Leandro Álvarez, proveniente de la presidencia de la empresa estatal GIRSU Jujuy S.E., creada en 2018 a partir de deuda externa tomada por Morales. Si bien Álvarez destaca como logro el incremento en los niveles de residuos recuperados durante 2025, las comunidades de la Quebrada y la Puna denuncian reiteradamente las promesas incumplidas: el saneamiento de los basurales a cielo abierto continúa siendo una deuda pendiente y una fuente de conflicto ambiental.
El nuevo ministro deberá enfrentar además un debate nacional de enorme impacto: la reforma de la Ley de Glaciares impulsada por el gobierno de Javier Milei, que pone en riesgo las reservas naturales de agua dulce del país. La iniciativa oficialista busca habilitar proyectos de megaminería e hidrocarburos, lo que atraviesa directamente a Jujuy, donde ya se desarrollan emprendimientos mineros y se proyectan nuevos.
En este contexto, Álvarez carga con el desafío de responder a las demandas sociales y ambientales de las comunidades, mientras se redefine el marco legal que protege los recursos naturales estratégicos de la provincia.
Continuidad disfrazada de renovación
Los cambios alcanzan también a la Fiscalía de Estado, ahora a cargo de Diego Cussel, y al Procurador del Tesoro, Facundo Luna. Sin embargo, más allá de los nombres, la orientación política se mantiene intacta: continuidad de la línea trazada por Morales, con un gabinete que enfrenta áreas sensibles —salud, educación y ambiente— bajo la lógica del ajuste y la administración de crisis.
La asunción de los nuevos funcionarios se da en un contexto de creciente debate sobre el futuro de la educación pública, la sostenibilidad del sistema de salud y la gestión ambiental, todos temas que impactan directamente en la población jujeña y que ponen en evidencia que, más allá de los discursos, la receta sigue siendo la misma.
