La chispa que encendió la bronca fue el descuento aplicado por la administración de Sadir a un día de huelga nacional en febrero contra la reforma laboral a la que incluso llamó la amiga del gobierno provincial, la CGT. Una práctica que no venía realizando y que, para los gremios, fue un castigo político más que administrativo. El mensaje, según Mercedes Sosa del CEDEMS, es claro: “Los vamos a disciplinar, van a aceptar callados. Y si eso no alcanza, ustedes verán lo que hacen. Ya es intolerante lo que estamos viviendo”.
La respuesta docente no se hizo esperar. Desde la mañana de este martes, en el marco de medidas de fuerza (48hs ADEP y 24hs CEDEMS), CEDEMS, ADEP, UDA y ADIUNJU brindaron una conferencia de prensa en el sindicato de docentes secundarios y marcharon por las calles, acompañados por organizaciones sociales y ambientalistas. El reclamo fue doble: apertura urgente de paritarias en abril y devolución del descuento aplicado al paro nacional contra la reforma laboral.
La protesta se transformó además en un cruce de agendas. Mientras los maestros exigían salarios dignos y denunciaban el magro 4% de aumento que pasó desapercibido, organizaciones sociales repudiaban la eliminación del programa ex Potenciar Trabajo y ambientalistas junto a pueblos originarios advertían sobre la inminente aprobación de la reforma de la ley de glaciares.
El gobierno intentó minimizar la medida con una conferencia de prensa el día de ayer en voz de su secretario de Comunicación, convertido en vocero gubernamental. Pero, un día después, la calle respondió con contundencia: lejos de intimidarse, los docentes se fortalecieron en el ataque recibido.
No obstante, la bronca también se debe a que mientras la policía obtuvo un aumento significativo, los docentes quedaron relegados. “El aumento se consiguió por la presión del CEDEMS, pero pedimos equidad para todos los trabajadores”, subrayó Sosa.
La jornada terminó con una marcha masiva que dejó un mensaje nítido: la cuerda está tensa, y si el gobierno insiste en apretarla, corre el riesgo de que se rompa.
