Una protesta sin movilización

El triunvirato de conducción de la central obrera, integrado por Jorge Sola (Seguro), Cristian Jerónimo (Industria del Vidrio) y Octavio Argüello (Camioneros), confirmó en conferencia de prensa que la estrategia será concentrar las fuerzas en el cese de actividades, sin convocatoria oficial a movilizarse en las calles. “La Argentina se paralizará de punta a punta”, aseguró Sola, quien ratificó que la huelga será “contundente”.

Entre los gremios que se suman a la medida se destacan: La Fraternidad (ferroviarios), UTA (colectiveros), Camioneros, Sindicato de la Industria del Vidrio. Además, se prevé una amplia interrupción en sectores industriales, comerciales y estatales, lo que anticipa un fuerte impacto en la actividad económica.

Sola aclaró que la CGT “no está en contra de una modernización laboral, pero sí de perder derechos” por lo tanto están en desacuerdo con la reforma laboral. En ese sentido, cuestionó que el proyecto oficial “genera una gran transferencia de recursos económicos desde los trabajadores hacia los empleadores”.

El dirigente también vinculó la protesta con la crisis laboral y productiva que atraviesa el país. Recordó el reciente cierre de la empresa de neumáticos FATE, que dejó a más de 900 trabajadores despedidos, y señaló que en los últimos dos años se perdieron 300.000 puestos de trabajo formales y cerraron 21.000 pymes. “Cada día se pierden 400 empleos registrados”, advirtió.

La CGT describió un escenario marcado por: Crecimiento de la informalidad laboral, apertura indiscriminada de importaciones y destrucción industrial, inflación en alza desde hace ocho meses y endeudamiento familiar creciente por pérdida del poder adquisitivo.

Según Sola, los únicos sectores que mostraron crecimiento fueron el financiero, la agroindustria, la minería y la energía, aunque apenas sostienen el 10% de los puestos de trabajo perdidos.