La UCR: democracia sí, intervención no
El diputado nacional Jorge Rizzotti, presidente del Comité Provincia de la UCR, expresó un repudio categórico al accionar de Donald Trump y los bombardeos en territorio venezolano. Su postura reconoce la crisis histórica del país bajo el régimen de Maduro, pero marca un límite claro frente a la violencia externa como método de resolución.
Rizzotti apeló a la comunidad internacional a buscar salidas que prioricen la paz y la soberanía política, subrayando que la democracia no se impone con bombas, sino con acuerdos y procesos legítimos.
La izquierda: denuncia del imperialismo
Desde el otro extremo, el diputado provincial Alejandro Vilca (PTS-FIT) calificó el ataque como “criminal” y exigió un repudio político internacional. Su mensaje en redes sociales apuntó directamente al trasfondo económico de la intervención:
Vilca coloca el eje en la lógica extractivista y en la necesidad de una respuesta continental frente a lo que considera una nueva forma de colonialismo.

Los libertarios: contradicciones y oportunismo
Las voces libertarias en Jujuy mostraron un abanico de contradicciones.
Por un lado la nueva diputada provincial, Laura Tome Gámez, apeló a la libertad no como eslogan, sino como derecho a vivir sin miedo y reconstruir el futuro con democracia y justicia. Sin embargo, en un giro confuso, también invocó la soberanía popular como responsable de abrir paso a una transición, sin precisar cómo se concilia esa idea con la intervención externa.

Por otro lado Manuel Quintar se alineó con el oficialismo nacional y destacó que Javier Milei “fue el primero en apoyar al pueblo venezolano y a Gonzales Urrutia, elegido democráticamente como presidente de Venezuela”. Su declaración, más cercana a la propaganda que al análisis, refuerza la imagen de subordinación política al liderazgo libertario nacional.
No cabe duda de que el arco político jujeño refleja en pequeño las tensiones que atraviesan la región:
La UCR intenta sostener un equilibrio entre la crítica al régimen de Maduro y el rechazo a la intervención armada.
Lo que emerge de todo esto es un mapa de posiciones donde la defensa de la democracia se cruza con la disputa por los recursos y la legitimidad de las formas de intervención. En este escenario, los contrastes no solo revelan diferencias ideológicas, sino también fiascos discursivos que dejan al descubierto la fragilidad de los relatos políticos frente a un hecho de escala internacional.
