El delegado Gonzalo Mercado cuestionó la validez de la asamblea, señalando que no fue publicada conforme al estatuto. “Esta asamblea se arma para expulsar a los delegados autoconvocados que venimos acampando en protesta contra la empresa Ledesma. Lezano pagó 70 mil pesos a cada afiliado para que vote nuestra expulsión”, denunció.
Mercado relató que trabajadores que no responden a la comisión directiva fueron impedidos de ingresar y agredidos por personas contratadas. “La policía montada reprimió y hubo heridos. Luego se anunció que la asamblea se suspendía, pero era una maniobra: se fraguó una reunión con los partidarios de Lezano para firmar un acta que expulse a cinco delegados y a la ex comisión directiva”, agregó.

Por su parte, Daniel Salcedo, secretario de actas, aseguró que tampoco fue notificado de manera oficial sobre la convocatoria. “Llegamos y estaba todo cercado por la policía. No dejaron ingresar a la mayoría de los afiliados. Lo que hice fue redactar un acta volante, acompañada por las firmas de los presentes, donde consta que fueron impedidos de ingresar y golpeados por la policía”, explicó.

Un conflicto que trasciende Ledesma
La represión en el Sindicato Azucarero de Ledesma no solo expone la crisis interna de la conducción gremial, sino que también se inscribe en un escenario más amplio: el avance de la reforma laboral impulsada a nivel nacional, que busca flexibilizar condiciones de contratación y limitar derechos adquiridos.
En este contexto, los 300 despidos, la ausencia de paritarias y la persecución a delegados autoconvocados aparecen como un anticipo de las tensiones que podrían profundizarse si la reforma se consolida. Para los trabajadores del ingenio, la represión policial y las maniobras internas del sindicato son una señal de alerta: la defensa de los derechos laborales se vuelve más urgente frente a un panorama de ajuste y precarización.
