La maniobra desnuda claramente la lógica empresarial de InZa, maximizar ganancias a cualquier costo, incluso el de las vidas de los trabajadores. 

Además, con el aval del Gobierno Provincial en la conciliación obligatoria, la empresa chantajea a los trabajadores con un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) inexistente, como condición para otorgar un aumento salarial mínimo que no compensa los 18 meses sin paritarias.

Como se trabaja en la Acería

En la industria siderúrgica se trabaja con acero líquido a más de 1500 grados. Los obreros advierten que el horno N° 3 alcanzó su límite operativo, con paredes desgastadas y sin sensores de seguridad por lo cual la posibilidad de pinchaduras, explosiones o derrames es real y exponencial. A través de este hecho, la empresa, ignora la Ley 19.587 de Higiene y Seguridad y la Resolución 351/79, que obligan a garantizar condiciones seguras.

Algo sumamente preocupante es que este no es un antecedente aislado: en 2013, bajo la gestión de Sergio Tasselli, un horno explotó dejando ocho heridos, uno con quemaduras en el 30% del cuerpo. Cambian los dueños, pero no las prácticas de superexplotación.

Producción récord y salarios de hambre

Zapla produce entre 3000 y 3500 toneladas de acero por mes. Metalnor, actual administración, goza de exenciones impositivas por 10 años gracias a la Ley 6.964 votada por radicales y peronistas. Mientras tanto, los trabajadores cobran entre $2600 y $3900 la hora, por un trabajo calificado, de alto riesgo y con jornadas extenuantes.

El accionar de la patronal hace suponer que lo que se busca es imponer un laboratorio de reforma laboral al estilo Milei-Bullrich. La extorsión es clara: salarios mínimos a cambio de aceptar un PPC que no existe.

Zapla, emblema industrial de Palpalá en otro tiempo, ahora va a convertirse en símbolo de ajuste de la reforma laboral. Pero también en foco de resistencia ya que los trabajadores denuncian, se organizan y exponen las maniobras de la empresa. La pregunta que queda abierta es si la sociedad palpaleña y jujeña tolerará que las ganancias empresariales sigan valiendo más que las vidas obreras.