Según la versión “oficial”, todo comenzó por un llamado al 911: un vecino no podía pasar porque docentes de la Lista Multicolor bloqueaban la calle. La Policía, en un acto de heroísmo administrativo, acudió a liberar el tránsito.
El problema es que las imágenes que circularon muestran otra cosa: los únicos que cortaban la calle eran los policías y la lista oficialista, la celeste violeta. Pero bueno, detalles. La realidad siempre es un obstáculo para los relatos que necesitan justificar operativos.
Urquiola aseguró, muy suelto, que, al intentar “intimar” a los docentes, estos quisieron ingresar por la fuerza al sindicato, lo que habría generado un forcejeo y “lesiones leves” en tres efectivos.
Todo muy contundente, hasta que un periodista preguntó por la participación del diputado Gastón Remy. Ahí el relato oficial se desinfló: —“Eso está siendo materia de investigación”.
Es decir: primero narra hechos como si estuvieran certificados, pero cuando se le pide precisión, todo pasa a ser incierto. Una plasticidad de los hechos digna de estudio.
Sin embargo, lo mejor estaba por venir, la entrevista dio un giro inesperado cuando un periodista preguntó por tres personas que supuestamente llevan 24 horas encerradas en ADEP, en peligro y sin poder salir.
Urquiola respondió que la fiscalía estaba interviniendo y que la información sería “verídica”.
Mientras tanto, los medios que estuvimos hoy en ADEP —entrando, saliendo, entrevistando, registrando— podemos confirmar algo muy simple: las puertas están abiertas. No hay nadie encerrado. No hay nadie secuestrado. Como diría la abuela: “raro, muy raro”.
Un montaje para frenar el proceso electoral
Entre docentes y trabajadores de la educación, la lectura es clara, lo hablamos con ellos todo el día: El supuesto secuestro sería un montaje para justificar que no se entreguen urnas, sobres o documentación electoral. Porque cuando no querés que te cuenten los votos, cualquier excusa sirve: corte de calle, forcejeo, lesiones, secuestro… y si hace falta, aparición de fantasmas.
