La publicación apelaba a conceptos como humildad, trabajo y unidad, aunque sin profundizar en diagnósticos o propuestas específicas para abordar la realidad económica de la provincia. Por eso, al dialogar con Soler, surgió la pregunta sobre qué hay detrás de esta nueva etapa política y cuál es su mirada sobre el futuro del peronismo.

Según explicó, el encuentro con Massa estuvo centrado en una preocupación compartida: la necesidad de que el peronismo recupere capacidad de representación a partir de la autocrítica, la construcción de consensos y una agenda vinculada a la producción nacional, las economías regionales, el trabajo, los salarios, la obra pública y el acceso a la vivienda.

En ese marco, Soler destacó la figura del ex ministro como un dirigente con experiencia de gestión y sostuvo que coincidieron en la necesidad de reconstruir una alternativa política frente al actual escenario nacional. Esa coincidencia derivó en una propuesta concreta: asumir la representación del Frente Renovador en Jujuy.

El legislador argumentó que ya no es momento de esperar definiciones internas dentro del Partido Justicialista y que es necesario comenzar a trabajar en propuestas concretas. Como ejemplo mencionó la reciente puesta en marcha de una escuela de oficios que, según indicó, ya cuenta con más de 2.200 personas inscriptas.

Para Soler, la reconstrucción del peronismo no debe comenzar por la discusión de candidaturas sino por la elaboración de un proyecto político capaz de defender el trabajo, los salarios, la industria nacional, la universidad pública y la salud pública. A su entender, las diferencias internas dentro del espacio son más metodológicas y de poder que ideológicas, por lo que considera posible avanzar hacia una mayor unidad.

También sostuvo que el peronismo debe asumir con firmeza su rol opositor tanto frente al Gobierno nacional como al provincial y construir una propuesta programática capaz de volver a conectar con sectores que históricamente se identificaron con el movimiento, pero que hoy no se sienten representados.

Más allá de las definiciones, el desafío sigue siendo el mismo que enfrenta gran parte del peronismo en el país: transformar los llamados a la unidad en propuestas concretas que respondan a las preocupaciones cotidianas de la sociedad. Porque, si bien la reorganización política puede ser un paso necesario, difícilmente alcance por sí sola para recuperar la confianza de un electorado que demanda respuestas tangibles a problemas cada vez más urgentes.

En definitiva, la designación de Soler como referente del Frente Renovador en Jujuy refleja mucho más que un reordenamiento interno. También expone una búsqueda que atraviesa a buena parte de la dirigencia peronista: cómo reconstruir una alternativa política en un escenario marcado por la fragmentación, el desencanto social y las dificultades económicas.

La apuesta de Massa por Soler y la decisión de Soler de alinearse con el massismo, aun tomando distancia de algunos acuerdos y referencias que venía sosteniendo, parecen responder a una doble lógica. Por un lado, la necesidad de construir un proyecto colectivo capaz de reorganizar al peronismo y devolverle competitividad. Por otro, la consolidación de nuevos liderazgos con aspiraciones de disputar espacios en una etapa en la que el respaldo de referencias nacionales sigue siendo un activo político decisivo.

Ambas dimensiones conviven y difícilmente puedan separarse. La incógnita ya no pasa por la foto ni por el alineamiento político, sino por la capacidad de esa construcción para ofrecer algo a los problemas de los jujeños y a la “unidad”. Allí estará, probablemente, la verdadera medida de su éxito o de su fracaso.