El debate sobre la reforma laboral que ya obtuvo media sanción en el Senado, tomada en sí misma, es una mera formalidad.
La orientación política del gobierno de Milei, su discurso y su política ha llevado a implementarla por adelantado en todos los lugares de trabajo del país, por lo que discutir la forma es despotricar -en cierta forma- sobre hechos consumados.
El tendal de despidos (más de 120 mil desde que asumió Milei), las suspensiones, el ajuste, el recorte a los presupuestos de educación, salud, cierre de la agencia de discapacidad, la persecución a los luchadores desde la asunción de Milei fue el preludio de una reforma laboral que le diera ‘forma’ a ese contenido.
Está orientación no fue nunca enfrentada de conjunto ni por las centrales sindicales ni por los viejos partidos ‘desvencijados’ que votaron o dejaron que sus miembros voten alternativamente todas las leyes de este gobierno. Que la ley haya llegado al recinto y que se discuta modificar un articulo y otro después del ‘poroteo’ parlamentario demuestra que el régimen de conjunto dejó pasar la reforma.
La letra chica de la reforma
Hay algunos aspectos conocidos de la ley de reforma laboral y otros aspectos en los que casi nadie ha reparado y que son realmente sorprendentes.
Por ejemplo el proyecto establece que los salarios se deberían pagar monedas nacional o extranjera, pero también establece la posibilidad de pago “en especie, en habitación o en alimentos” (proyecto ley de modernización laboral). Más que modernización el pago en especie nos devuelve al siglo XIX!
El principal argumento por el cual se debía “modernizar” la ley es que según el gobierno se crearon muchos trabajos nuevos y nuevas formas de trabajar que hacen obsoleta la ley, específicamente hablando de los trabajos de plataformas digitales. Sin embargo la ley no los aborda, siguen siendo trabajos precarios de horarios hiper flexibilizados y con un agravante: según el proyecto de ley no constituyen relación laboral entre el empleado y el empleador de este tipo de trabajo! El argumento de la jefa de la bancada libertaria, Patricia Bullrich es que los jóvenes no quieren tener “patrones” ni condiciones laborales pre establecidas. Argumento curioso porque tampoco ningún trabajador quiere tener un salario por debajo de la línea de pobreza, ni trabajar sin cobertura de salud y la lista podría seguir… sin embargo nada de esto fue recogido por la ley.
En términos de indemnización por despido se reduce la base de cálculo y además se crea el FAL (fondo de asistencia laboral) donde las patronales van a depositar un monto correspondiente a los aportes patronales pero en vez de ir a ANSES para la previsión social, este fondo va a invertir en la bolsa y servirá para pagar las futuras indemnizaciones. Es una escala minúscula de lo que fueron las AFJP en los 90, un nuevo golpe a las jubilaciones y la utilización de los fondos previsionales para una ‘timba’ financiera, que siempre termina irremediablemente mal (sólo para citar ejemplos está el chileno en los 2000, Italia y España, y el caso de Grecia).

Con relación a la jornada laboral y vacaciones el proyecto establece la completa flexibilidad de las mismas: las vacaciones se pueden tomar desde octubre a abril e inclusive pueden ser cortadas, y no existe más la jornada de 8 horas, se puede extender la misma hasta un plazo de 12 horas diarias. Aunque el proyecto establece que ambas medidas se deben dar de común acuerdo entre empleados y empleador todo el mundo sabe que eso es un mito, quien se niegue a aceptar la oferta del empleador, sabe que tiene los días contados.
Por último pero no por eso menos importante, el proyecto elimina una protección fundamental para los trabajadores en términos de salud: establece que las licencias por enfermedad, cualquiera que sea, no se pagará el salario completo sino un proporcional que puede ir del 75% al 50% del salario. El argumento de Sturzenegger para justificar la medida fue decir que si fuiste el fin de semana a jugar al fútbol y te lesionaste no es responsabilidad de la empresa. Lo que no dice el ministro es que si tuviste un accidente laboral, te descubrieron una enfermedad terminal, tuviste un ACV o cualquier otra lesión, también te van a pagar un proporcional del salario!
Los funcionarios del gobierno parece que nunca leyeron a Publio Terencio Africano con su Homo sum: humani nihil a me alienum puto (Nada de lo que es humano me es ajeno)
Pobres contra pobres
Con todo lo explicado hasta el momento cabe la pregunta de porque una reforma de estas características no ha generado una rebelión obrera de dimensiones, una corriente de opinión pública mayoritaria en contra y medidas de fuerza contundentes para enfrentar la ley en particular y al gobierno que la impulsa en general.
La respuesta es que muchas de las medidas que se están discutiendo, si bien no eran parte de la legislación anterior, en los hechos se han aplicado en la realidad cotidiana de los trabajadores. El gobierno de Alberto Fernández, pero también el gobierno de Macri e inclusive el último de CFK rondaban entre un 40% y un 45% de informalidad, es decir casi uno de cada dos trabajadores de la Argentina estaban en negro, sin derechos laborales, previsionales que los ampare. En parte está es una de las razones del triunfo de una fuerza que prometía destruir el estado aplicar la motosierra, combatir la casta y dolarizar la economía.
La diferencia sustancial radica en que mientras antes la situación de informalidad se realizaba al margen de la ley (podríamos decir que con el estado haciendo la vista gorda) hoy será la nueva ley la que consagre está situación de informalidad, perdida de derechos y peores condiciones laborales.
Ahora bien, explicando esto, cabe la pregunta de por qué un sector de la sociedad aún sigue sosteniendo la necesidad de reformar la ley laboral. La respuesta es que se ha creado (y agravado bajo el gobierno de Milei) una situación que enfrenta a pobres contra pobres. La expectativa de un sector de los trabajadores que no conoce lo que es un empleo en relación de dependencia, que no conoce las vacaciones ni el aguinaldo o las obras sociales o licencia médica, es precisamente que, sólo podrá acceder al mercado laboral formal si este despide “a la gente que no quiere trabajar” para poder ocupar ese puesto.

Este experimento ya ha sido probado en el pasado, en múltiples ocasiones en los últimos 70 años, sin embargo ninguna medida de este tipo ha generado el ingreso al mundo laboral registrado.
En un cuadro de recesión económica fomentada por el propio gobierno, de apertura indiscriminada lo que genera el cierre de industrias con despidos y suspensiones, recortes presupuestarios en salud y educación y la eliminación de controles por parte del estado. En definitiva, el escenario que se abre es de una mayor confrontación de pobres contra pobres.
