Junto a las suspensión de más de 300 afiliados, entre ellos Carolina Moisés -quien encabezaba una de las listas para disputarse la conducción local-, Rubén Rivarola -presidente del bloque del peronismo en la legislatura- y a Guillermo Jenefes -ex vicegobernador-, también se decidió posponer la elección de autoridades para el próximo 24 de abril.

Es la cuarta vez que los interventores suspenden las elecciones para regularizar autoridades en la provincia, lo que demuestra no sólo la incapacidad de garantizar un proceso medianamente ordenado, sino también -no vamos a engañarnos- la dificultad de armar una lista competitiva más afín a los intereses de los interventores. Si esta lista se hubiera constituido no hubiera habido tantas suspensiones ni el remate de suspender a 300 afiliados incluida la candidata a presidir el partido por parte de la lista opositora.

Ya no se cuidan las formas

El argumento de que se suspenden afiliados por competir en otras listas rivalizando con el PJ es insostenible, menos en Jujuy que desde que perdió la gobernación en 2015 se ha presentado sistemáticamente divido y con sus miembros a veces oficialistas y a veces opositores, según las circunstancias. Sin ir más lejos, si se deberían suspender todos los dirigentes que compitieron por fuera del PJ hoy no podría estar el Dr. Snopek ostentando la única banca nacional como diputado del PJ, ya que en el pasado también “jugo” por fuera del partido, y podemos comentar decenas de casos de ‘enroque’ entre dirigentes que fueron candidatos por dentro y por fuera del partido.

Llegar a una elección de autoridades después de cuatro suspensiones y con toda la oposición proscripta no va a solucionar la profunda crisis del PJ sino que apunta a agravarla, máxime cuando dicha oposición ostenta el trabajo territorial en la provincia y el mayor bloque legislativo y de concejales en Jujuy.

Ni el contenido

Tampoco puede tomarse como una cuestión “de principios” la suspensión de Carolina Moisés porque votó a favor la ley de presupuesto y por el RIGI. Aunque bastante cuestionable fueron estos apoyos políticos de parte de la senadora, no fue la única del peronismo que ha colaborado con votos tanto en el Senado como en el Congreso.

Hasta cierto punto, los diputados y senadores del gobernador Jaldo (Tucumán) y Jalil (Catamarca) han colaborado con el gobierno nacional desde que asumió, y no se discute una intervención a los PJ respectivos.

Tampoco estamos hablando de principios en abstracto, porque bajo la gobernación de CFK y con Kicillof como ministro de economía se estableció el acuerdo Ypf-chevron en Vaca Muerta, un predecesor del RIGI (se autorizó a la multinacional a girar divisas al exterior, un régimen excepcional y un secreto del acuerdo que todavía ni la justicia ha logrado hacer público) como lo reconoció la propia Cristina en un discurso.

Mucho menos se puede hablar de disciplina doctrinaria al peronismo, ya que durante varios periodos el kirchnerismo desestimó al PJ como estructura electoral, primero armando la transversalidad con Nestor y luego la Unidad Ciudadana con Cristina. El hecho de Cristina sea presidenta del PJ y su hijo Máximo presidente del PJ bonaerense es un fenómeno relativamente nuevo.

“El peronismo no es ni bueno ni malo, es incorregible” (Jorge Luis Borges)

Hemos tomado deliberadamente está famosa máxima de Borges para tratar de explicar que hay detrás de todo este revuelo, que no es ni más ni menos que la lucha por el poder, a como dé lugar. En esta crisis no hay un ‘bando’ bueno y otro malo, sino simplemente una lucha sin cuartel, y sin códigos por el poder.

Carolina Moisés saludó la intervención cuando ésta la benefició y hoy despotrica cuando la misma la deja afuera de la disputa del control del peronismo jujeño.

Cristina Fernández de Kirchner decidió impugnar la candidatura de Quintela quien se atrevió a competirle en una interna nacional por la conducción del PJ, y ha intervenido las regionales de Salta y Jujuy del partido. En el caso jujeño con un fracaso absoluto que los llevo a presentar listas divididas a las elecciones y suspender cuatro veces las internas.

Recientemente, el politólogo Andrés Malamud brindó una entrevista muy interesante donde analizaba los mecanismos de disputa por el control de los partidos históricos de Argentina: el radicalismo y el peronismo. Malamud destaca que mientras el peronismo se caracterizó por una lucha encarnizada en vida por quien tenía la manija del partido, el radicalismo era una ocupación de tipo vitalicia. Así, mientras la salida de la democracia dio una pelea feroz entre Luder y Cafiero donde se impuso el segundo, luego este se vio en una interna con Menem, quien finalmente no puso resistencia para la Asunción de Duhalde-Kirchner; mientras que el radicalismo fue dirigido por Balbín hasta sus últimos días, y luego asumió Alfonsín, que condujo el partido y fue su figura central, también hasta sus últimos días. Hoy -según Malamud- el peronismo se hizo radical, en el sentido de que la dirección de Cristina, otro plenipotenciaria y hoy bastante cuestionada, no puede ser dirimida en una interna que discuta la orientación que debe llevar el peronismo en la actualidad.

Cristina se atribuye todos los aciertos y se desentiende de todos los fracasos, plantean al interior que sin ella no se puede pero que solo con ella no alcanza, entonces cuál es la salida?

De tratar de sostener el poder a como dé lugar no sea la respuesta

En casi 80 años el peronismo ha mutado varias veces, ha sido nacionalista, desarrollista, colaboracionista, privatizador, nacional y popular… ¿qué estructura debe tomar el peronismo del siglo XXI? Evidentemente la elección de Scioli (ups), de Alberto Fernández (UPS x 2) y de Massa pone al frente del proyecto un personal más afín a un entendimiento con sectores vinculados al universo libertario que a un universo ideal del descamisado, aunque la dirección del partido reniegue de ellos.

Un debate serio y programático sobre adónde va el peronismo se ha venido postergando desde hace tiempo y hoy amenaza con implosionar, con un núcleo duro del kirchnerismo prácticamente solo en el conurbano, con una liga de gobernadores del norte con agenda propia y negociaciones con el gobierno Nacional, con un peronismo cordobés intentando transitar una avenida del medio que no entusiasma, y con varios dirigentes que cambiaron de vereda.

Como está crisis no se procesa ni tampoco se resuelve (mucho menos se supera), asistimos a un escenario de grandes choques políticos en uno de los partidos más importantes de la Argentina, y el que supo aglutinar a la mayoría de la población durante mucho tiempo.

Habrá que ver si es tiempo de componer ‘nuevas canciones’ o de volver a las 20 verdades peronistas…